Satoru Yamada

AECA,AICA

 

Se expone por vez primera en Salamanca la obra de Katō Hiromitsu, un activo mantenedor de la pintura tradicional japonesa, que muestra un conjunto notable de obra

        Para los europeos, que no conocen la pintura japonesa, la expresión puede ser sorprendente, puesto que la materia y el motivo son exóticos y muy japoneses, evidenciando además la cultura japonesa. Sin embargo, tengo que indicar que su composición es muy novedosa y peculiar.

         El mismo autor me hizo conocer su trabajo y me comentó: “El mundo tradicional de la pintura japonesa está muy estilizado con unas normas muy precisas. Tengo que hacer un ejercicio especial para no presentar la mismas pieza que los demás”.

     Katō reflexinó larga e intensamente para resolver este problema. Y además esa dinámica se percibe en la obra. Encontró la solución experimentando una composición atrevida. Pongamos nuestra atención en la obra de cerezo. En Japón existe la costumbre de “hanami” o contemplar la hermosura de cerezo. Vamos al campo en la época de la plenitud de la flor en abril y ofrecemos un banquete al lado del cerezo para disfrutar de su belleza. Además actualmente llevamos la cámara y hacemos mil fotografías. Normalmente sacamos las flores más que la totalidad del árbol. Si está la luna, puede resultar genial para la imagen. La obra de Katō es como si sacara una fotografía instantánea, captando el momento. Esa suerte de composición no se da habitualmente en el campo de la pintura japonesa tradicional.

       Me inspira la anécdota de “Ukiyoe”. Fluyeron a los países  extranjeros las obras de la estampa japonesa llamada “Ukiyoe” de los artistas japoneses como Utagawa Hirosige del siglo XIX por la política de terminar de cerrar la puerta diplomática en 1858 y se produjo un gran “boom” de Ukiyoe en París, admirados  de un tipo de composición que nunca se había visto en Europa. Ukiyoe, era una obra muy barata en Japón y aquí se convierte en auténtico arte con precios altos. Donde más se ha apreciado la obra de Katō ha sido en los Estados Unidos, Nueva York, y eso ha hecho que se le aprecie en Japón y que se considera su obra, como antes no se hacía.

         Desde mi punto de vista de la composición la veo extravagante, lo que no quiero decir que el tema también lo sea. Lejos de ser extravagante, el motivo está influido e imbuido totalmente por la cultura japonesa. Se trata de la estética japonesa del amor, parecido a la simpatía hacia la belleza de los seres con corta vida. La simpatía hacia las cosas que tienen que morir de manera inmediata, como el cerezo u hojas rojas del árbol en otoño, lo que es muy común a todos los japoneses. Es un sentimiento que da entidad a la obra y que se percibe.

      Ruego, tanto a profesionales como amantes del arte sin más, que se pasen por la exposición para conocer elementos de la cultura japonesa a través de las obras de este pintor decidido y con buen manejo técnico.La muestra se puede visitar, desde el 8 de febrero hasta el 7 de marzo, en el Centro Cultural Hispano Japonés en la Universidad Salamanca. Yo les invito a conocer algo nuevo para España y al mismo tiempo algo muy japonés. En la inauguración contamos con el pintor Katō en persona.

Un comisario de la exposición

VISITAS AECA

3000933
Hoy
Ayer
Esta semana
Última semana
Este mes
El pasado mes
Total
701
1539
9616
2970599
25540
41756
3000933
DMC Firewall is developed by Dean Marshall Consultancy Ltd